Se encuentran Michelle Bachelet, George Bush y la reina de Inglaterra en el infierno.
Bush les contaba que había visto un teléfono rojo y que iba a hablar con el Diablo para pedirle autorización para usarlo.

Rápidamente, fue y le pidió al Diablo permiso para hacer una llamada a los EE.UU. para saber como quedó el país después de su partida. El Diablo le concedió la llamada y habló durante 2 minutos. Al colgar, el Diablo le
dijo que el costo de la llamada era de 6 millones de dólares, y Bush le hizo un cheque.

Al enterarse de esto, la reina de Inglaterra quiso hacer lo mismo y llamó a Inglaterra durante 5 minutos, y el Diablo le pasó una cuenta de 10 millones de libras esterlinas.

Bachelet, cómo no, también sintió ganas de llamar a Chile para ver como había dejado el país, y habló durante 3 horas. Cuando colgó, el Diablo le dijo que eran 100 pesos.

Bachelet se quedo atónita, pues había visto el costo de las llamadas de los demás, así que le preguntó por qué era tan barato llamar a Chile...y el Diablo le respondió:

- Mira, Gordi. Con el asunto del Ministerio de Educación y Los Pingüinos, la reforma de la Salud, el Plan Auge, los Sobresueldos, los Programas de Generación de Empleo, el problema del MOP Gate, el robo del computador en el Ministerio de Obras Públicas, la declaración de los Prisioneros en el Perú, los problemas de la delincuencia, los asaltos y la inseguridad ciudadana, el robo del jarrón, el Transantiago, el tema de Ferrocarriles, los
anarquistas, la puerta giratoria, lo de Sacarach, el alza de la bencina, las barras bravas, etc., etc., etc., entre otras cosas, tenís a Chile hecho un verdadero infierno... y... ¡de infierno a infierno la llamada es local!